El lugar donde están, sin confundirse,
todos los lugares del orbe,
vistos desde todos los ángulos.
El Aleph, Jorge Luis Borges
¿Internet para todos?
En cada uno de nosotros reside la fantasía de que Internet está al alcance de la mano de cualquiera, y que ‘cualquiera’ significa ‘muchos’. A medida que caminamos por las veredas de nuestro barrio, cientos de locutorios y cybercafés parecen impregnar las calles de Buenos Aires, demostrando a gritos que Internet es accesible para todos.
Hoy les quitamos esta ilusión. En Argentina, Internet es para unos pocos. Sólo el 2,1 % de la población tiene acceso a sus servicios. Además, ese pequeño universo corresponde a los sectores de mayores ingresos. Es decir, que el desarrollo de Internet alcanza casi de manera exclusiva al segmento ABC1 de la población y su penetración es una de las más bajas de la región.
A esta situación se la llama Brecha Digital: una distancia radical entre quienes tienen y quienes no tienen acceso a la red y a las tecnologías de la información. La problemática de la brecha digital es una cuestión mundial que afecta a todos los países pero, en aquellos que sufren una severa crisis social como la Argentina, cobra mayor gravedad.
Nuestra afirmación puede ser refutada de forma contundente tan sólo presentando algunos datos aislados: desde el estallido de la crisis del 2001, el número de personas que utilizan la red ha aumentado el 800%. A su vez, la cantidad de usuarios de la clase baja (D) ha crecido considerablemente gracias al bajo costo del servicio y al gran número de lugares de acceso público que se multiplican ante nuestros ojos.
Sin embargo, los números pueden engañar: este aumento sólo significa que, actualmente, 1,5 de cada 10 personas de clase baja (o sea, casi nadie) se conecta, mientras que el 90% del sector ABC1 (es decir, casi todos) navega por Internet.
Por otro lado, nos estamos olvidando de nuestro querido interior. Es grave el defasaje existente entre la ciudad de Buenos Aires y el interior del país, donde, aunque sea difícil de creer, muchos nunca experimentaron lo que es sentarse frente a una computadora.
Por lo tanto, es misión de todos los que hoy tenemos el privilegio de leer notas como ésta – disponibles solamente online – aportar un grano de arena para acortar la Brecha Digital que existe en Argentina. No olvidemos que es el Estado quien deber ser el principal propulsor de este desafío y el actor vital que impida que continúe esta diferencia entre ricos y pobres, entre quienes tienen acceso y no lo tienen al vasto mundo de Internet.
"...Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente de la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resultan...". Declaración Universal de los Derechos Humanos, Artículo 27.
